Oir hablar de criptomonedas, de las cuales el bitcoin es la más popular, ha empezado a ser tan habitual que la Agencia Tributaria no ha tardado en poner su foco de atención en toda la actividad económica que generan a su alrededor. 

En este post vamos a tratar de explicar de forma resumida, la problemática tributaria que existe alrededor de la primera criptomoneda que empezó a operar, el bitcoin.

Antes de entrar en el análisis hay que tener presente que estamos en un terreno absolutamente novedoso que trae de cabeza a legisladores y bancos centrales, que están intentando por todos los medios su regulación.

Las criptomonedas o dinero  electrónico se pueden definir, desde un punto de vista técnico (ver Blockchain: la revolución industrial de Internet),  como una cadena de firmas digitales en las que los propietarios transfieren la propiedad firmando digitalmente un hash de la transacción previa junto con la dirección del nuevo propietario. La clave pública del propietario que transfiere los fondos se da a conocer, de forma que el resto de los agentes verifiquen con ella la firma digital y den por bueno que el que ordena la transferencia de propiedad es el dueño legítimo de los bitcoins.

La gran novedad de esto es que es la primera red entre pares de pago descentralizada, no siendo necesario la intervención de un tercero de confianza (autoridad central o intermediarios) que certifique y transfiera la propiedad digital.

Desde la óptica financiera, el Banco de España las define como instrumentos de pago que amparadas en una de las tecnologías más innovadoras del momento -la blockchain o cadena de bloques– permiten compras, ventas y otras transacciones financieras.

Mientas que el Banco Central Europeo define a las divisas virtuales como un tipo de moneda digital no regulada, emitida y verificada por sus creadores y aceptada por los miembros de una comunidad virtual concreta.

¿Cómo se crean los bitcoins?

A través de los denominados “mineros” de bitcoins. Estos mineros pueden ser tanto personas físicas como personas jurídicas y se dedican a procesar, mediante un software y hardware especializado, las transacciones de bitcoins, asegurando la red para evitar fraudes y recibiendo como recompensa nuevos bitcoins.

¿Pueden los particulares comprar bitcoins? 

Por supuesto, ya que al ser el bitcoin una moneda virtual de “flujo bidireccional”, los usuarios pueden comprar y vender con arreglo al tipo de cambio.

Además, el bitcoin, que es aceptado como medio de pago en España desde 2015, también permite adquirir bienes y servicios tanto reales como virtuales.

Actualmente ya existen empresas que pagan a sus empleados en bitcoins, como Coinbase o Buffer, pero dado lo residual de esta forma de obtener bitcoins dejamos para otro post su análisis.

¿Cómo se pueden adquirir bitcoins?

Si no eres minero, la forma más rápida y habitual  será comprar bitcoins en una casa de cambios, denominadas Exchange. Existen exchange en las que podemos intermcambiar bitcoins por euros, dólares u otras monedas,  y casas de cambio en las que la moneda de referencia es el bitcoin, y para operar en ellas tenemos que tener previamente bitcoins para poder intercambiarlos por otras criptomonedas.

De esta forma, ya tenemos los principales actores que “juegan” en este mercado, y son:

  1. Mineros
  2. Propietarios de bitcoin que pueden o no vender sus bitcoins, obteniendo de esta forma una ganancia o pérdida.
  3. Intermediarios en la compraventa de bitcoins.

Soy minero de bitcoin, ¿cuáles son mis obligaciones?

Se trataría de una actividad económica, sujeta y exenta de IVA, que tendría que darse de alta en el epigrafe 831.9 Otros servicios financieros. Tributaría por todos los ingresos, gastos (consumos de electricidad, alquiler de locales, personal, etc.) e inversiones (hardware y software)  generados por la actividad de “minería”. Habría que imputarlos en el IRPF si el minero es persona física o en el Impuesto sobre Sociedades si es un entidad mercantil.

Soy un particular que ha comprado bitcoins para especular.

En este caso, la ganancia o pérdida que obtengamos con la venta de los bitcoins previamente adquiridos habrá que reflejarla en el IRPF. 

No obstante, si tengo bitcoins y no los vendo no tengo ninguna variación del patrimonio y, por tanto,  no hay que declarar nada en IRPF. Habría que reflejarlos en la declaración de patrimonio si estoy obligado a ello.

Soy un intermediario en la compraventa de bitcoins o Exchange.

Un exchange obtiene su beneficio  en la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta de las divisas. Estas operaciones se encuentran sujetas y exentas del IVA, pero por el beneficio obtenido en la intermediación si habrá que tributar, bien en el IRPF o en el Impuesto sobre Sociedades.

Para finalizar, dejamos para post siguientes el análisis contable y fiscal de operaciones de compraventa en bitcoins, permutas, etc. y os recordamos que el valor del bitcoin tiene una fuerte volatilidad, por lo que debéis extremar al precaución si vais a realizar operaciones de carácter especulativo.

 

Alberto Oya Casero

Economista, CCA Certificate